¿Quién fue Oliver Cromwell?
Tal vez resulte su historia muy familiar, claro, bajo distintas circunstancias y diverso resultado de la de muchos de nuestros patriotas, cuyo amor a un Perú libre y sosegado frente el poder solo es comparable al de Cromwell por Inglaterra. Su carácter enérgico muestra que aún los sentimientos más nobles se muestran más fuertes en un hombre con convicciones férreas. Su historia gira en una época donde el temor al Rey era invencible, dada su figura de representación divina en la tierra, cuyas atrocidades fueron el motor de la gesta por una nueva Inglaterra. Siempre acorde a sus convicciones, Cromwell, deseoso de ver a su patria gobernada con justicia, luchó por ello. Me trae al recuerdo la voluntad idílica del gran Túpac Amaru, quien no soportó la opresión del yugo español sobre su pueblo… Fue Cromwell, lejos de ser idealista, un hombre muy aferrado a su realidad. Su intención fue la de librar a Inglaterra del poder despótico del Rey Carlos I, para dejar así el poder de gobernar al Parlamento, como representante del Pueblo.
Tal vez resulte su historia muy familiar, claro, bajo distintas circunstancias y diverso resultado de la de muchos de nuestros patriotas, cuyo amor a un Perú libre y sosegado frente el poder solo es comparable al de Cromwell por Inglaterra. Su carácter enérgico muestra que aún los sentimientos más nobles se muestran más fuertes en un hombre con convicciones férreas. Su historia gira en una época donde el temor al Rey era invencible, dada su figura de representación divina en la tierra, cuyas atrocidades fueron el motor de la gesta por una nueva Inglaterra. Siempre acorde a sus convicciones, Cromwell, deseoso de ver a su patria gobernada con justicia, luchó por ello. Me trae al recuerdo la voluntad idílica del gran Túpac Amaru, quien no soportó la opresión del yugo español sobre su pueblo… Fue Cromwell, lejos de ser idealista, un hombre muy aferrado a su realidad. Su intención fue la de librar a Inglaterra del poder despótico del Rey Carlos I, para dejar así el poder de gobernar al Parlamento, como representante del Pueblo.
Logrado el objetivo de vencer las fuerzas realistas, es sometido el Rey a juicio. Este punto es interesante y considero que marca un hito histórico y jurídico: todos somos iguales ante la Ley; su peso cae sobre quien quiera pasar sobre ella. Digo, si entonces puedo ser enjuiciado un Rey, ¿podrá en la actualidad enjuiciarse a un Congresista?
Históricamente, la voluntad del pueblo, representada a través del Parlamento, se hace escuchar y en sus reclamos de justicia un Rey en condenado a muerte, muy a pesar de su (falsamente) situación de representante de Dios en la Tierra. Jurídicamente, la igualdad del hombre, de cualquier condición, ante la Ley, esta última entendida como la manifestación del pueblo.
Creo que es admirable la labor de Cromwell, amó a su tierra y (engañado por quienes él creyó «los representantes de la colectividad», quienes había hecho de aquel poder concedido un nuevo autoritarismo) logró convertirla en una muy diferente, próspera. Como Lord Protector impuso su liderazgo e impulsó Inglaterra a nuevos horizontes. Fue un hombre con gran sentido de justicia, de Estado.
Aunque, debo decirlo, ciertas contradicciones recaen en su figura: era parlamentarista, pero lo disolvió; luchó por vencer la tiranía, mas tomó el poder bajo su única voluntad. Pues bien, a mi parecer, ello era inevitable. Como mencioné, aun los más nobles sentimientos de justicia, equidad y libertad, deben ser alcanzados mediante una férrea voluntad y así lo demostró Cromwell: No fue regicida, fue un hombre cuyas convicciones lo movieron a entender que (al menos) aquel Rey solo llevaría a Inglaterra a su decadencia. Fue pues, un visionario, ya que no fue él quien mató al Rey, fue la Ley, la misma que recoge el querer del pueblo. Tuvo que disolver el Parlamento pues éste mostró su incapacidad y su desinterés por seguir con las metas propuestas: instaurar justicia. Dejaron al pueblo de lado y ello no fue tolerado por Cromwell. Situaciones extremas requieren medidas extremas. No fue un despótico, fue, como los tantos que hemos admirado en nuestro país, un verdadero libertador.
Cristians Silva.